YAMAHA WR 450 F va de nuevo (incluye galería)

La incorporación del nuevo chasis de doble viga en aluminio y la adopción de un sistema de inyección de combustible han dado una nueva identidad a la Yamaha WR 450 F. Su nuevo tamaño mucho más compacto y la renovada vitalidad que demuestra su motor la convierten en un ejemplo de equilibrio y polivalencia.

Las novedades que presenta la WR 450 F respecto a las versiones anteriores son realmente muchas y, a simple vista, la que más destaca es el nuevo chasis Bilateral Beam –doble viga en aluminio-, que toma como base el de la YZ 250 F de motocross. Con este bastidor, que sustituye la anterior espina central, también en aluminio, se obtiene un conjunto más compacto, aunque lo más importante es que se gana el espacio que requería el nuevo sistema de alimentación mediante inyección electrónica, convertido en la segunda gran novedad que presenta el modelo.

La diferencia de peso entre el que ya era un excelente chasis 2011 y el 2012 no es muy favorable al nuevo modelo, básicamente porque la cantidad de material que requiere su nueva arquitectura también es mayor. Sin embargo, tiene una parte positiva, y es que el conjunto resulta más pequeño y hereda lo mejor de su pasado crossero. De hecho, comparado con el antiguo bastidor, es mucho más pequeño y, una vez a sus mandos, da la sensación de ser notablemente más llevadero. Por pistas rápidas ha ganado enteros en cuanto a estabilidad y, al mismo tiempo, la moto resulta mucho más intuitiva en los cambios de dirección y en zonas reviradas. De hecho, la rigidez del chasis, unida a unadistancia entre ejes que se ha reducido en 25 mm respecto al modelo anterior, permiten ganar en paso por curva y facilitan mucho la entrada en éstas.

La contrapartida a todo lo comentado anteriormente está en la nueva colocación de los estribos, un poco más alta y adelantada, de modo que el piloto queda en una postura más propia del motocross y algo extraña para el enduro. Los usuarios que no sean especialmente altos no lo notarán tanto, aunque los que estén por encima de los 1,80 de altura se encontrarán con las piernas un poco flexionadas y necesitarán algo de práctica para encontrar las levas al cambiar de postura en marcha. A pesar de esta observación, los fans de Yamaha no deben preocuparse, en su conjunto la WR es cómoda y no decepcionará a los que esperen encontrar una moto aún más fácil de disfrutar que sus hermanas precedentes. Un aspecto que contribuye a que esto sea así es el nuevo asiento, muy plano y bien integrado, y con un mullido que roza lo perfecto gracias a su excelente compromiso entre dureza y suavidad. No obstante, lo más destacado es su nueva forma, que deja atrás el viejo corte piramidal para pasar un corte recto, acogiendo mucho mejor a su inquilino aun siendo más estrecho en su base. El manillar Pro Taper permite gozar de una buena posición para los brazos y el cuerpo, que brinda una gran sensación de control. El pero es que es algo cerrado de puntas y puede llegar a tocar con las piernas en giros cerrados o cronos muy reviradas.

Un aspecto que contribuye a dar la sensación de que la nueva WR es más voluminosa de lo que en realidad ha resultado ser es la estética de los plásticos. La nueva máscara frontal y la óptica de gran tamaño ofrecen un haz de luz increíble, pero también dejan en un segundo plano la reducción de tamaño general que ha experimentado el modelo. Las aletas laterales son bonitas y siguen una líneas agresivas y modernas, aunque sus extremos alargados tampoco ayudan a que el primer impacto visual sea el de una moto pequeña. Sin todo ello, la apariencia de la WR sería la de una 250 de motocross… con un motor grande, eso sí.

En resumen, es innegable que el peso del conjunto es mayor que el de algunas de sus rivales (no todas), pero también lo es que sus 129 kilos declarados en orden de marcha (depósito lleno y con todos los líquidos) no son una cifra ni mucho menos escandalosa si se compara con el peso en seco declarado por fabricantes algo más generosos al pasar por la báscula. En contrapartida, la WR es mucho más compacta que otras rivales más ligeras, pero también de mayor tamaño.

Si hay algo que claramente ha impedido al modelo de Iwata someterse a una profunda cura de adelgazamiento es el motor. Está claro que los técnicos japoneses siempre apostarán más por unafiabilidad solvente que por una ligereza cuestionable, y es con esta idea que han decidido afinar un poco más el conocido propulsor de 449 cc con culata de cinco válvulas y evolucionarlo dotándolo de un sistema de inyección electrónico. Con ello se ha dado un paso adelante, aunque su tamaño no puede esconderse. Además, el paso del viejo carburador a la electrónica ha obligado a incorporar un nuevo kit de bomba y ECU, así como un nuevo sistema de cableado, lo que redunda en algunos gramos de más. Si a esto añadimos un radiador algo más grande, las cuentas no fallan.

 

 

El mejor resumen que puede hacerse tras valorar a fondo esta nueva WR 450 F es que se trata de una moto especialmente equilibrada, muy polivalente y fácil de pilotar. La estabilidad que le da su nuevo bastidor resulta excelente, al igual que su reducido tamaño general. Es cierto que no se trata del modelo más ligero de cuantos hay en el mercado, aunque también debe dejarse claro que no resulta un condicionante a la hora de disfrutar con ella, además las sensaciones en marcha son infinitamente mejores que cualquier primera impresión que pueda tenerse. Merece la pena destacar su gran nivel de acabados, la buena calidad de su plástica y la bonita finición del nuevo chasis de aluminio.

 

 

 

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